miércoles, 30 de septiembre de 2015

Y el encanto se duerme en mi boca

Como un cofre enterrado en el mar, el que me pertenece y el que brilla; que no es mío y puedo sentir cerca; suenan los Smiths y yo me pregunto qué dibujan las cuarenta palabras de tu papel. Tus guiones de cine y las historias que se ocultan bajo tus pies. Y tengo tanto por descubrir, por desenterrar, que voy poco a poco, pasando cada día, porque es verdad que la vida puede ser una aventura.


martes, 4 de agosto de 2015

Jonás



A veces los demás se vuelven un desafío que nunca hubiera esperado. Que me oyen como un arrullo lejano, que me ven pero como a través de una pantalla. Y yo me pregunto cuál es el mecanismo que lleva a ese ensimismamiento, a ese complejo de Jonás y esa piedra-losa de Sísifo. No puedo evitar hermanarme con toda esa ciénaga, pero me protejo. No puedo quedarme cerca porque me destrozaría si estuviera tan pegada que pudiera sentir aún más la incapacidad para ver, para estar ahí de verdad. Yo también necesito seguir mi propia senda, porque en la tuya, o en medio de las dos, me hago daño. Y no voy a seguir pensando en las posibilidades, si podrías ser de otra manera, dejar de hablar del pasado como tu tesoro más preciado, si podrías tratarme como yo quisiera, si antes, con otros, has sido de otra forma, y estabas ahí de verdad. Voy a quedarme sólo con el amanecer, aunque eso suponga dejar  de lado una parte de mí, esa que puedo compartir con todos, menos contigo. Y es que a veces no sé si lidio con un monstruo, con un pobre ser, o con un genio frustrado; o todas esas cosas a la vez. 


Julio contaba que las emociones de los vivos llegan a los muertos como si fueran cartas, y que él había querido volver a la vida por la mucha pena que le daba la pena que su muerte nos había dado. Además, decía, estar muerto es una cosa que aburre. Julio decía que andaba con ganas de escribir algún cuento sobre eso.

viernes, 31 de julio de 2015

Benerice

Hay sueños reparadores y sueños que te despiertan desconcertada y sin entender por qué aparecen personas sin sentido, que te hablan con una familiaridad que ya no existe. Pero ayer decidí que voy a hacer muis deberes, y aunque voy lento y despacio, voy cumpliendo mi palabra. Me sigue costando explicar algunas cosas, como el impacto y todo lo que se me viene leyendo un libro; lo bueno es que ahora sé que eso es por culpa de mi cerebro derecho, o del izquierdo; que lo boicotea. Y sabiendo todo esto de una forma mucho más concisa y clara, cómo funciono y cómo a veces intento procesar datos desde dos sistemas distintos, ya puedo ver sin juicios por qué tantas veces he dicho "estudiando emociones, sintiendo mentes", como Benerice de Allan Poe; intentando hacerlo todo al revés. Por suerte la imaginación me ha importado siempre, y por fin puedo centrarme en desarrollar esa parte, mía y de los adolescentes que pasen por mis manos. Con muchas ganas de desarrollar, extender y modificar mi cerebro "elástico y joven" y que por fin sus derroteros y enfoques cambien y siembren la muerte y el gemido en un lado, y la creación y la belleza de otro.

jueves, 30 de julio de 2015

En el nombre de la Ira

Ojalá con esta rabia que siento pudiera derribar muros, construir otros, darte a ti con ellos, y aprender a no necesitar nada más que eso que llevo dentro y que aún no he explotado, esa mina que me alienta y por la que siento tanta ira, por no haberle prestado atención, por no ser más clara, por estar escondida, por no haber encontrado su camino por sí sola. Este orgullo que hace que me resista a aceptar que no importa el tiempo perdido, que aún puedo hacerlo, pero para mí no es suficiente, porque hubiera querido tomarla de la mano, y de qué me sirve, cuando los demás tampoco me gustan, me parecen cobardes, egoístas, ególatras, y eso debiera hacer yo; no tener escrúpulos, pensar sólo en mí, decir la verdad aunque duela, aunque piense que no es justo y me puedo equivocar. Pero qué puedo decir yo, si no me aprovecho, no me reinvento, que voy a morir potencia, pudiendo ser acto.
Pero esto no es una elegía, ni un romance ni una promesa. Porque lo que se promete, se duda.  

Y es que con tanta porquería
la que nos mandan desde arriba
levantamos paraísos 
de inmundicia y alegría.

sábado, 27 de junio de 2015

Tu viaje, mi viaje

Y yo quiero también llevar una maleta que no pese, unos recuerdos que no me ahoguen, tener unas necesidades que no me condicionen. Quiero, como tú, mirar la luna y que con eso sea suficiente. Sentirme arropada por las montañas, las luces y las olas, y sentirme acompañada y agradecida. Leo y leo esperando poder empaparme de ese espíritu, saber como tú que el miedo es pasajero, ser consciente de que todo es un suspiro, que no tengo que aferrarme a nada, y menos a ti, ni entrar en la dinámica de esperar, de esperarte, de frustrarme. Que ya me sé todala teoría, que si el ego, que si la libertad, que si aceptar. Todo me lo sé, pero la práctica es distinta. Y me canso de sentir que soy una alfarera sin barro, o que no sé moldear el mío.

viernes, 1 de mayo de 2015

Aquí está la Rosa... Bailemos con ella

Las campanas siempre resuenan desde el mismo lado, y a veces, las miro con nostalgia. Forman parte de mí. Otras, en cambio, odio que estén ahí, tan calladas y chirriantes. Y entonces me viene el silencio que se volvió costra una vez que Juana Inés tuvo que callar, como ellas.
No quiero un recordatorio constante, una rutina de iglesia y fuentes con agua... quiero que Schopenhauer tenga razón, poder seguir su ejemplo... o que la vida tenga la magia que promete y poder bailar con la rosa de Hegel, y su olor a cuestas. -El recuerdo conmigo, y yo con nadie-.
La esfinge no va a irse nunca, eso lo sé, pero puede que las campanas algún día se conviertan en un arrullo, y me mezan cuando quiera dormir.  Entonces veré el mundo como desde fuera, me observaré a mí, y podré reír aunque no entienda, aunque no encuentre el sentido en cada paso. Aunque no estés. Y no esperar nada, ni tan siquiera a la primavera, ni siquiera a ti. Revolcarme con los libros, hacer el amor con Nietzsche, y decirle que sus palabras me acarician, pero no me sirven.


Tocaba a rebato la campana desatada por la alarma o la alegría o quién sabe qué, y por primera vez nadie la entendió. Un gentío se juntó en el atrio mientras la campana sonaba sin cesar, enloquecida, y el alcalde y el cura subieron a la torre comprobaron, helados de espanto, que allí no había nadie. Ninguna mano  humana la movía. Las autoridades acudieron a la Inquisición. El tribunal de del Santo Oficio declaró nulo y sin valor alguno el repique de la campana, que fué enmudecida por siempre jamás y expulsada al exilio de México. Juana Inés de Asbaje abandona el palacio de su protector, el virrey Mancera, y atraviesa la plaz mayor seguida por dos indios que cargan sus baúles. Al llegar a la esquina, se detiene y vuelve su mirada hacia la torre, como llamada por la campana sin voz. Juana Inés le conoce la historia. Sabe que fué castigada por cantar por su cuenta.

lunes, 20 de abril de 2015

Dicho sobre Hannah Arendt

"Era una mujer bella, atractiva, seductora, femenina. [...] Sobre todo
tenía unos ojos brillantes, que centelleaban como estrellas cuando estaba
feliz o apasionada, pero también eran como estanques oscuros, profundos
y alejados en su interioridad. Hannah tenía algo de impenetrable
que parecía reposar en la profundidad pensativa de sus ojos"

domingo, 19 de abril de 2015

La mirada de los otros

La definición spinoziana de la esencia del amor en la Ética demostrada según el orden geométrico queda formulada en los siguientes términos: «e l amor es una alegría acompañada por la idea de una causa
ex terior». Por su parte, el deseo podría definirse como «e l apetito acompañado de la conciencia del mismo». en la versión criticada por Spinoza el amado importa de una manera muy particular: importa en la medida en que es fuente de alegría, sin contemplar el conocimiento de él.
Con otras palabras, este amado es únicamente ocasión, oportunidad, mero soporte material para la idea preconcebida del amor que pueda tener el amante. La desesperada necesidad con la que se buscan, por más apasionada que parezca, es meramente instrumental: se necesitan el uno al otro para arder en el fuego de la pasión, pero ninguno de ellos necesita verdaderamente al otro tal como es, en su real y concreta especificidad. el amor es ana cuestión de supervivencia para el individuo. Lo que aparece como contento o júbilo se basa en realidad en una carencia fundamental inscrita en lo más íntimo del corazón humano: para no amar, había sostenido también el filósofo cuando era joven, haría falta no conocer, pero no amarr equivale a no ser. Bien pudiéramos decir, entonces, que el mundo provoca en el amante la alegría del nmor, pero no la crea.
Es imposible amar intensamente a una persona manteniendo al mismo tiempo la convicción de que su lugar podría ser ocupado por cualquier otra. Se diría que la lógica de funcionamiento interno del amor exige considerar al amado como único e irrepetible. El necesario conocimiento del mismo solo puede seguir, por tanto, la dirección de afirmar su especificidad. Pero el caso es que determinadas personas desencadenan en nosotros dicha emoción mientras que otras no lo hacen en absoluto, y no está claro que Spinoza disponga de una explicación para ello. L o cual acaso no debiera ser valorado como una deficiencia de su planteamiento, sino más bien como el reconocimiento por su parte del irreductible elemento de misterio que acompaña a toda relación amorosa.
La necesidad de que el objeto de amor sea independiente del amante (puesto que en caso contrario no habría genuino florecimiento del yo) constituye, en cierto sentido, el sensor de la emoción amorosa, que es vivida por este de manera tanto más intensa cuanto más siente depender de la persona amada, hasta el extremo de que ni la felicidad misma le resulta capaz de concebir sin ella. Pero la conciencia de tal dependencia, señala Spinoza, es fuente de odio porque es conciencia del poder que posee el amado para disminuir el bienestar del amante. No poder poseer por completo al objeto amado genera el dolor de la angustia y de la frustración (que nada casualmente termina virando en odio cuando se produce esa perdida definitiva que es la ruptura).

Manuel Cruz: Amo luego existo

jueves, 9 de abril de 2015

Mi carta de Lord Chandos

A lo mejor soy capaz de decir todo lo que no sé expresar, en esta pantalla blanca y vacía.
A lo mejor puedo explicar con perceptos y afectos, los conceptos que no consigo que florezcan como mariposas mustias en este bosque inhóspito, donde voy huyendo de la lluvia que me empapa con interrogaciones, y con la nostalgia de un cuento colorido donde sí aparezcan rosales  y relojes.
Pero, donde habito, a veces, todo es gris, y yo me esfuerzo por ver salir al sol, por encontrar el musgo y el líquen, pero no me dejas. Y puedo comunicarme con todos, menos contigo, que te me escurres como la ceniza de un incendio cuya última chispa contemplo apagarse, porque no quieres creer que también hay fuego en ti, para ti; y prefieres recordar el ardor que en otro tiempo te impulsó. Y no me voy a quedar a mirar la última fogata. Pero me gustaría tanto verte florecer, ser partícipe de la armonía preestablecida en la que dejaste de creer, que voy a quedarme cerca, arropada por mi propio verano, haciendo crecer mi propia raíz, esa que me ayudas a ir nutriendo, por si algún día decides que prefieres arder la vida, salir de la tumba, y soplarla conmigo.


"Mi caso es, en dos palabras, el siguiente: he perdido completamente la facultad de pensar o hablar con coherencia sobre cualquier cosa. Al principio, se me fue volviendo imposible discutir sobre un tema elevado o general y pronunciar aquellas palabras tan fáciles de usar que cualquier hombre puede servirse de ellas sin esfuerzo. Sentía un malestar inexplicable sólo con pronunciar 'espíritu', 'alma' o 'cuerpo'. Encontraba imposible dar un juicio en mi interior acerca de los asuntos de la corte, los sucesos del parlamento o lo que queráis, porque las palabras abstractas que usa la lengua de modo natural para sacar a la luz cualquier tipo de juicio se me deshacían en la boca como hongos podridos. Esta infección se fue expandiendo paso a paso como una herrumbre que devora todo lo que queda a su alcance. Todo se fraccionaba, y cada parte se dividía a su vez en más partes, y nada se dejaba sujetar ya por un concepto.  Por el contrario, se me presentaban con mayor fuerza cualquier criatura, un perro, una rata, un escarabajo, un manzano atrofiado, unas roderas serpenteando sobre la colina, una piedra cubierta de musgo"
 Hugo von Hofmannsthal.

martes, 24 de marzo de 2015

De Profundis y la Confianza


- La lluvia me vuelve una loba esteparia, no quiero ir a ninguna parte, la lectura me afecta más, me vuelvo subversiva y encuentro mil excusas y razones para pensar que mi trabajo debiera consistir en seguir cultivándome, pasar más tiempo dedicado a eso, y no al paripé de estos días en que no se avanza y haces viajes para nada, para pegarte el madrugón, que ellos te miren con cara de no tener ganas, y tú mirarlos a ellos con cara de tener menos todavía
- ¿...Y?
- Y... nada. Y pobre Oscar Wilde, que con todo lo listo que era, se dejó engañar. Le pasó un poco como a Kafka, guardaba un rencor inmenso, por cosas que él había decidido hacer, por personas a las que él quería, que eran su debilidad. Kafka culpaba de todo a su padre, y Oscar, al hombre del que, aunque no lo diga claramente, se enamoró hasta las trancas; y que se aprovechó de él, le llevó a la quiebra y, por si fuera poco, acabó en la cárcel por su culpa.
- ¿Dónde has leído eso? Aaah, espera; en De Profundis, que lo escribe desde la cárcel, ¿no? aún no lo he leído
- Sí... el pobre, encima, sólo podía crear, escribir, (concentrarse) cuando el otro le dejaba en paz. Casi no termina de escribir Un Marido Ideal por su culpa. Es una mierda decidir cosas que no queremos por gente que no lo valora. Y es una mierda ser tan listo y que luego no sirva de nada...
- Inteligencia emocional Vs inteligencia creadora...
- Tiene que haber un término medio. Como la gente que sólo explota el hemisferio derecho del cerebro, y se olvida del izquierdo. Eso es paroxístico. Igual que lo contrario. No se puede ser sólo emocional, o sólo cerebral. O como yo, que soy dulce hasta que, de repente, reviento. Me lo suele provocar ese tipo de gente. Y el solipsismo, así en general; creo...
- Te lo he dicho muchas veces. La frustración te viene de no decir las cosas a tiempo, con tiempo, y dándote igual lo demás
- Ahora me preocupa otra cosa... La confianza. No soy capaz de preguntar cosas, de reconocer que quiero saber cosas. No sé por qué, supongo que para no parecerme a un tipo de persona que no me gusta. Y porque siento que no tengo derecho a hacerlo. Pero debe haber un término medio. Y a mí se me da fatal delimitarlo...
- Estamos en el mismo punto, aristotélica. Tienes que echarle cojones a las cosas
- Ovarios
- Pues eso
- Y... me vuelvo occamiana, y en lugar de preguntar, observo, induzco, y saco conclusiones...
- La ciencia , además de sacar conclusiones inexactas, tarda más en llegar a verdades en este caso, que preguntando...
- Pero... usar la inducción es más elegante que preguntar...
- ...Y denota más desconfianza, eso que tú reclamas que otros te den
- Maldito Wilde, que no me enseña...
- ...Maldito Occam, que no te sirve.