viernes, 31 de julio de 2015

Benerice

Hay sueños reparadores y sueños que te despiertan desconcertada y sin entender por qué aparecen personas sin sentido, que te hablan con una familiaridad que ya no existe. Pero ayer decidí que voy a hacer muis deberes, y aunque voy lento y despacio, voy cumpliendo mi palabra. Me sigue costando explicar algunas cosas, como el impacto y todo lo que se me viene leyendo un libro; lo bueno es que ahora sé que eso es por culpa de mi cerebro derecho, o del izquierdo; que lo boicotea. Y sabiendo todo esto de una forma mucho más concisa y clara, cómo funciono y cómo a veces intento procesar datos desde dos sistemas distintos, ya puedo ver sin juicios por qué tantas veces he dicho "estudiando emociones, sintiendo mentes", como Benerice de Allan Poe; intentando hacerlo todo al revés. Por suerte la imaginación me ha importado siempre, y por fin puedo centrarme en desarrollar esa parte, mía y de los adolescentes que pasen por mis manos. Con muchas ganas de desarrollar, extender y modificar mi cerebro "elástico y joven" y que por fin sus derroteros y enfoques cambien y siembren la muerte y el gemido en un lado, y la creación y la belleza de otro.

jueves, 30 de julio de 2015

En el nombre de la Ira

Ojalá con esta rabia que siento pudiera derribar muros, construir otros, darte a ti con ellos, y aprender a no necesitar nada más que eso que llevo dentro y que aún no he explotado, esa mina que me alienta y por la que siento tanta ira, por no haberle prestado atención, por no ser más clara, por estar escondida, por no haber encontrado su camino por sí sola. Este orgullo que hace que me resista a aceptar que no importa el tiempo perdido, que aún puedo hacerlo, pero para mí no es suficiente, porque hubiera querido tomarla de la mano, y de qué me sirve, cuando los demás tampoco me gustan, me parecen cobardes, egoístas, ególatras, y eso debiera hacer yo; no tener escrúpulos, pensar sólo en mí, decir la verdad aunque duela, aunque piense que no es justo y me puedo equivocar. Pero qué puedo decir yo, si no me aprovecho, no me reinvento, que voy a morir potencia, pudiendo ser acto.
Pero esto no es una elegía, ni un romance ni una promesa. Porque lo que se promete, se duda.  

Y es que con tanta porquería
la que nos mandan desde arriba
levantamos paraísos 
de inmundicia y alegría.