lunes, 21 de octubre de 2024
Demasiado tarde
domingo, 13 de octubre de 2024
Seguramente
domingo, 3 de enero de 2021
Un parque de bomberos
Viajo en un autobús con un destino errado, con la esperanza de encontrar el camino a casa. Cuando bajo todos los caminos me son familiares, y al mismo tiempo extraños. No consigo dar con el sendero que me lleve al hogar, y mientras tanto recuerdo con dulzura todo aquello que no te he dicho, la despedida que nos une y que no sé asir ahora en mi memoria, pero que de alguna forma me reconcilia contigo, y conmigo. Lo que me habría gustado y nunca fue. En ese sueño en que asumo la realidad y puedo recrearme en recuerdos que nunca se han realizado contigo. Y siento la tentación de escribir, con esta angustia que suele aletargar mis dedos y dejar que mueran en un cajón, recordando a Alejandra Pizarnik, que se hermanó con su tristeza a través de esos dedos, y yo ni siquiera me permito ese consuelo. Mis sueños representan de forma cruda lo que significa la vida para mí, esa búsqueda angustiosa en la que mi brújula da vueltas alrededor de mi morada sin llegar a encontrarla nunca, desechando los caminos que ya he transitado alguna vez y hoy me son extraños.
domingo, 13 de diciembre de 2020
Y eso fue lo que pasó
Quién me iba a decir que leyendo Y eso fue lo que pasó he sentido en su totalidad lo que debí haber captado interpretando La más fuerte de Strindberg, un monólogo de veinte minutos que espera ser el final victorioso de una batalla vacía. Batalla que era el sentido de la vida de la protagonista, de las vidas de las mujeres: la batalla por el amor de un hombre. Yo no entendía a aquella mujer despechada que culpaba a otra mujer de su vida desgraciada. Pensé que era normal esa visión femenina distorsionada porque estaba construida desde la mirada de un dramaturgo que solo podía contemplar desde fuera. Pero Natalia Ginzburg te lo advierte en el prólogo: escribir no es el alivio que una espera por una vida vacía, consumida en una búsqueda y una desazón interminable, marcada por el deseo de ser querida por encima de todas las cosas y la competición desesperada por conseguirlo. Natalia escribe el final perfecto para La más fuerte.
viernes, 1 de mayo de 2020
Desert Raven
jueves, 30 de agosto de 2018
la mano amiga
Tengo tanto que agradecerte, que prefiero seguir escuchando.
martes, 21 de agosto de 2018
Y llegas hasta aquí
¿Sobre qué coño escribir? Tal vez sobre este verano que ves terminando en una vorágine ruinas, sinsabores y aventuras. Pero no quieres reflexiones vanas y aburridas.
Y empiezas de nuevo a mirar a tu alrededor, ya has caído en la trampa del autobloqueo. Sobre qué escribir. Lo que querrías es escribir sobre el presente, sobre tu casa vacía desde la que miras al cielo sin ninguna estrella, que hoy es todo oscuridad mezclada con las luces de farolas, la buena música y el ventilador que no ha dejado de dar vueltas en todo el día.
Hoy has pasado la tarde saltando de una lectura a otra. Has decidido que por el momento no quieres estudiar la carrera de psicología pero sí quieres ser autodidacta, así que intentas engancharte a un libro sobre psicopatología, pero lo dejas en el primer tema, porque hace un recorrido histórico sobre lo que se consideraba locura en la época de los griegos, donde ya se pensaba en posesiones demoníacas y se conviritó en tema principal en la Edad Media. Pero tú quieres llegar ya a la meta, y al mismo tiempo te repele la idea de convertir ciertos comportamientos en patología. Aparece la histeria femenina freudiana y terminas por cerrar el libro. Pero justo antes, descubres a un romano del siglo XV que escribió un libro en defensa de la mujer, pero nadie le tomó en serio porque era animista y creía en la magia oculta. Se llamaba Cornelio Agrippa. Su libro era Declaración de la preeminencia del sexo femenino. Lo guardas, pero no lo lees.
Después encuentras Suave es la noche, ese libro que dejaste por la mitad en una época convulsa y ahora te trae la nostalgia y piensas que tal vez éste sea el momento de retomarlo. Pero sigues buscando. Y encuentras el blog de alguien que conoces y que le pasaba un poco como a ti, que había abandonado su blog y no sabía cómo retomarlo. Y te pasas la tarde leyendo su blog, como una inspiración. Como el hermanamiento que necesitabas para salir de ese bloqueo ante la exigencia de escribir algo grande. Esa persona cuyos libros devoras, sobre todo el último, ese que también te agitó cuando lo leíste y te llamó a volver a escribir, pero te resististe una vez más. la embriaguez de su lectura duró poco en ese impulso, pero sí mucho en tu interior. Ese libro fue El dolor de los demás, de Miguel Ángel Hernández Navarro. Escribes en segunda persona en honor a una de sus reflexiones acerca de la cercanía y lejanía consigo mismo al escribir. Yo, tímidamente, aún escribo en segunda. No me atrevo aún a dar el salto al abismo que da vértigo.
Y llegas hasta aquí. Y no puedes seguir escribiendo. Porque si sigues, volverás a escribir sobre lo que siempre solías escribir. O aún peor: te bloquearás.
martes, 14 de agosto de 2018
viernes, 27 de octubre de 2017
El Silencio
Odio cuando apareces sin ser llamado. Odio cuando temo que vengas, odio temer que vengas y no saber adaptarme a ti. Odio que seas un abismo que me separa de mí misma. Odio cuando los demás te imponen entre ellos y yo. Como un huracán que, cuando ya ha arrasado con todo, deja a su paso la paz del cansancio. La tregua que no es tal. El tiempo que ha de pasar para conseguir adaptarse a una nueva situación, tras la borrasca.
Me encanta que me acompañes mientras leo, que me inunde esa paz que tú tanto conoces, que vengáis los dos juntos, la paz y tú, a hacerme compañía. Porque entonces me siento a salvo contigo, y te vuelves la mano amiga.
Y son dos silencios tan distintos, que uno me encoge la garganta y me aprieta la cintura, mientras que el otro ensancha mi alma y desata mi risa y el nudo en mi estómago, y las lágrimas se vuelven de alegría.
lunes, 9 de octubre de 2017
martes, 26 de septiembre de 2017
El hombre había...
Era un mar salvaje, del atlántico norte, entre Tarifa y el otro lado del estrecho. Allí el olor era distinto. Los atardeceres, de intensos colores; y no sabía bien lo que andaba buscando allí, perdido como estaba en medio de su propia vorágine.
Desde Francia todo se veía distinto; de allí venía y no quería volver. Marruecos le había hechizado sin atinar a entender por qué; sentía que era allí donde debía estar, embebido del néctar del té ardiendo, rodeado de abejas hambrientas, de las caras desconocidas pero amables, de la belleza extrema del crepúsculo y las mujeres que le miraban con timidez.
Y allí, escribiendo, pensando, tan cercano a la orilla, no se percató de aquella ola que de repente le trajo de vuelta a la vida.
Ejercicio para Fulgencio Moreno Lax, escritura en 5 minutos. 26 de septiembre de 2017.
sábado, 10 de junio de 2017
Amor Fati
que me puse en manos
del azar
y el tiempo infinito
me busco entre las miradas
antiguas y sabias
los libros que me dan sosiego
las experiencias
que me dan esperanza
y poco a poco
en medio de ese paseo
encuentro esta angustia
como un juego
escucho y me oigo
cambiar el mapa
la óptica que determina
mi antesala
y los días me llevan,
arrastrados por el viento
más serena, más tranquila
avanzo con mi angustia
con una fe que nunca tuve
en el amor fati
La sabia lechuza
me esfuerzo por encontrar las palabras
en medio de este vacío tan ensordecedor
de tu ausencia
de mi ausencia
de esta congoja silenciosa
y solitaria
y la paradoja
de sentirme afortunada
No quiero quedarme a solas
porque entonces viene de golpe
todo tu ingrávido peso
y el murmullo
de las erinias
Un nudo se me encoge
en la garganta
quiero huir hacia adelante
que todo sea más sencillo
observar
mi personalidad
convertida en llamas
y acabar de madrugada
en medio de mis propias brasas.
No puedo pedir nada,
no puedo pedirte nada
sólo puedo sentir esta tristeza
de un amor dulce
que nunca llegó a ser del todo
que nunca murió del todo
que ha vivido a la espera
de un mañana mejor
que nunca llegaría
Y quisiera tener la fuerza
que entre los dos nunca tuvimos
ya no sé si para seguir sola mi camino
o para haber podido, contigo y conmigo
La sabia lechuza pulula
a altas horas de la noche
ella quiere que florezca
entre las acacias y las moras
que beba del dulce néctar
de la uva y la juventud
mientras siento
que habito un cuerpo
que no es mío
y un alma
que no me reconoce
Entre libros y vinos me paseo
entre andares y risas me contemplo
y tu sombra
siempre está conmigo
no quiero que este poema se acabe
porque todavía no concibo
que nos hayamos despedido.
jueves, 26 de enero de 2017
Sobrevivo
que la vorágine
de mis días
acabará
en un lago
de argentina
Quisiera pensar
que no me engaño
que no hago mal
que no soy cómplice
de un sistema
en el que no creo
Ojalá
no me sintiera
tan miserable
entre tanta hipocresía
mediocridad
obediencia
y rabia contenida
Me gustaría
valer más que todo eso
y poder plasmarlo
sentirme libre
y vivir de ello
Que el miedo
no sea
la moneda de cambio
y no sentir
que en lugar de vivir
sobrevivo
jueves, 3 de noviembre de 2016
De Antígona, prometeo y otras condenas
Tras un concierto, dos amigos hablan:
1- Me voy a casa
2- ¿Qué te pasa?
1- Nada, no te preocupes. Siempre estoy igual, me canso hasta yo. No quiero darte la noche, es tu noche.
2- Venga, no te vayas. Tómate la última conmigo y hablamos. ¿Es por lo que me has contado antes?
1- Sí. No lo puedo evitar... Y me siento súper tonta.
2- Hombre, un poco tonta sí que eres -dice el segundo hablante con sorna-. Pero, ¿por qué te martirizas así? No es para tanto. Además, aún no sabes lo que piensa.
1- Eso se intuye. Se nota. Está en otra parte. No me ha visto. Está haciendo de su vida una obra de arte, y yo no quepo en ella. No hay lugar para mí. Y es normal. ¿Qué hacía yo cuando era más joven? Nada. Estaba muerta de miedo. No era capaz de vivir. Hace todo lo que yo debí hacer cuando tenía su edad. Siente como yo sentía. Tiene mi mismo entusiasmo. Pero yo no tuve el valor de llevarlo a la práctica. Los años, la vida, no pasan sobre él. Arrasa sobre su vida. Su esencia invade cada movimiento, cada paso que da. Es independiente, fuerte. Me ha dicho que quiere irse. Que es así como sabe que tiene hacerlo.
2- Sí, yo también sabía decir esas, pero eso no quiere decir que de verdad sepa lo que significa. Y además, tú haces y hacías muchas cosas. También eres valiente. No tienes que compararte.
1- Le he dicho que yo antes era como el niño de La lengua de las mariposas. Un gorrión. Un gorrión que no sabía salir del nido. Le he hablado del saxo en la niebla. Del muchacho que no sabe tocar, hasta que no se enamora. De la china que llora porque sabe que está tocando para ella. Y no he tenido que explicárselo. Habitamos Lugares Comunes. Es un fueguito de Galeano, que si te acercas, se enciende. Arde la vida con tanta fuerza... y no soporto que no sea para mí. No soporto haberme perdido tantas cosas.
2- Te repito: no sabes lo que piensa. Tienes que dejar de compararte.
1- No me perdono que su valentía me duela. Haber perdido tantos años.
2- ¿Por qué te empeñas en verlo así?
1- Porque me duele. Él seguirá siendo un fueguito encendido, ardiendo cada día más lejos. Le admiro, y me odio por no ser capaz de disfrutar viéndole volar, por no poder volar con él. Por no haber sabido llegar a las entrañas, como otros invaden las mías.
2- No necesitas sus alas, mi pequeña madame Bovary... Ni deja de existir la Magia que te envuelve, sólo porque alguien no la vea. También ardes la vida, con tantas ganas.
1- Tiene tanta luz que me encandila. El mundo se ve distinto cuando le miro. No entiendo por qué tengo que renunciar a buscarle. No me hace gracia que el universo se burle poniéndomelo delante. Que nunca pueda ser partícipe de esa belleza.
2- Sabes que no es eso. No hay castigos divinos.
1- Quizá debería rendirme, e intentar ignorar esa parte de mí. Volverme estoica, budista, practicar la atharaxia. Pero no puedo. Sé que no puedo. Estoy viva. Es como mirar el jardín de las delicias. Me gusta todo lo que veo, todas las cosas buenas de la vida. Pero siempre le presto más atención a la misma parte del cuadro. A la misma imagen.
2- Eres así, puro deseo. Por eso eres Madame Bovary. Esa es tu condena.
1- ¿Qué significa eso?
2- Eres el ciego que lo ve todo, menos a sí mismo. No ves lo que eres. Ni lo que haces. Todos lo vemos menos tú. Eres Prometeo. Porque cada día se te comen las entrañas por robar el fuego, por ser auténtica. Por tu inocencia. Te lo he dicho muchas veces. Eres mi noche estrellada.
1- Siempre me has idealizado
2- No. Siempre he sabido verte, porque tú me viste a mí. Tú sabes ver a los demás, y ser su espejo. Pero a cambio de perderte a ti. Tan empática, tan radiante, tan auténtica, tan capaz de envolverte en la manera de sentir de los demás, que no te encuentras. No te ves. Y los que te vemos, nos morimos de rabia.
1- Y entonces, ¿qué virtud es esa? si me estoy consumiendo a mí misma, ¿cómo iba a gustarme, aunque me viera?
2- Eres Antígona. No participas del mundo. Te quedas fuera. Estás fuera. En tu tumba. Pero eres capaz de hacer salir a los demás de la suya. De revivir a las personas, con tu luz. Y ni siquiera te das cuenta. Y quiero verte salir. No eres feliz porque siempre estás buscando fuera. El espejo. Y ni aun cuando lo encontraras, serías feliz, porque queriendo verte a través de otros ojos, nunca estarás satisfecha con la imagen que te devuelva, ningún espejo. Hasta que te canses, y busques otro. Como Madame Bovary.
1- Pero me hace desdichada. Mi mayor virtud, es mi mayor condena. Y te extraña que no pueda verme bien.
2- Sé que acabarás viéndote. No quiero que dejes de ver las cosas malas que haces, o que eres. Pero quiero que veas también las buenas. No sabes la semilla que sembraste en mí al conocerte. No sabes los árboles que han ido creciendo a tu paso. Me cogiste de la mano, me llevaste fuera de la tumba. Eres tierra fresca. Mi noche estrellada. Estás exenta de coraza. Esa que todo el mundo tiene. Incluso cuando intentas ser quien no eres, no te sale. Eres incapaz de mentir. No puedes. Por eso me desarmaste. Y dejé que me tocaras. ¿Eso, para ti, es haber hecho poco?
Los poderes curativos -de la poesía-
Temor y temblor
diké como decía Anaximandro
me quedé con la adikía, lo contrario
Hoy me he sido infiel
al no seguir mis propias plegarias
de mañana lo hago, mañana lo haré
pero en medio de este letargo
estoy más cerca que nunca,
me he reconciliado
con ese temor y temblor
tan kierkegaardiano
y sí, es posible
en el fondo me pesa la culpa cristiana
por más que busque
el lado neutro
donde las voces no son tan oscuras
donde, por fin, dejo salir a borbotones
sin tanto titubeo,
sin tanto bloqueo
porque Joseda y Henry Miller tienen razón
escribir
es una forma de vida
y yo
con tanto silencio
me estaba consumiendo a mí misma
Salomé
las corbatas
las camisas
cuando son caras
no me gustan
los cuerpos
encerrados en la institución
que me ofrecen
seguridad
que trepe
hasta los hombros
no me gusta
esa sensación
y a veces pienso
que ojalá, y, de verdad
ojalá me gustasen
los cocodrilos bordados
tanto como me gustan
las conversaciones sobre orión
en medio de los bares
porque al final
vuelvo sola a casa
y pienso en que
tu belleza insólita
tu pedantería extrema
me han convertido en la presa
que se lanza sobre la fiera
El día del Pilar
que eres mi padre
y nunca me crees cuando te digo
que de verdad, de verdad
mi corazón se encoge
cuando hablas de ti
como un globo
que explotaría
si no tuviera
familia a la que cuidar
y después
en la mesa
te pones a recitar
las coplas a la muerte de su padre
de jorge manrique
y no, no hablas de ellas
como hacemos los demás
tú las recitas de memoria
y no puedes seguir
porque te emocionas
y entonces te miro
y sé que eres
mi persona favorita
y, cuando pasen los años
tal vez tú no estarás
me sentiré tan vacía
sin ti
que no tendré más remedio
que consolarme
con las coplas
a la muerte de su padre
y lloro ya
que todavía te tengo
porque ya sé
la suerte que tengo
y lo poco preparada que estaré
cuando llegue
ese momento
Nuestro lienzo
y bajo la lluvia
busco razones, motivos
que me llevaron
y que me llevan
de forma
ajada, melancólica
a estar a tu lado
y cada vez
estoy más lejos
de ti
y algo más cerca
de mi centro
como mantener
con un meñique
nuestro lienzo
que un día intenté pintar
a tu gusto
pero que ahora
abandono
entre la pena, la ira
y el recuerdo
Arrecife de coral
que un día se perdió
en medio del mar
ando buscando mi brújula
podría decirse que soy
una pirata
y que la vida puede ser
una aventura
pero ando con cuidado
atravesando tempestades
temblando por si no sé llevar el mando
justo antes de la ventisca
oyendo voces a lo lejos
sumergiéndome
en el fondo
del mar
y de mis miedos
les doy forma
los coloreo
levanto la vista
de Parménides de Elea
y veo una cara antigua, conocida,
familiar
y me devuelve al mundo
de los arrecifes de coral
el que un día fue niño
y pasaba las tardes conmigo
ahora es un hombre
que me pregunta
qué fue de su identidad
y la brújula vuelve
y mi nudo en la garganta
se va
Gardel
y música instrumental
procuro encontrar
las cuatro fuentes de la crisálida
hacer mío el sueño de Escipión
el cuidado de sí
que Sócrates susurra
y entro en calor
desde la bruma
de la ventana
el humo del cigarro
que fuma Gardel
tu mirada perdida
y el poso del café
I hurt myself today
con la diosa
del oráculo de Delfos
me gustaría llegar al epicentro
de mi ser
acercarme
sin que duela
acurrucarme entre los vapores
y no volver a conocer
la frustración
la interrogación
ni decir
con Johnny Cash
I hurt myself today
El despertar
me cuesta demasiado
abrir los ojos
poner un pie en el suelo
y tú
me das los buenos días
cada mañana
y te imagino
antes del amanecer
subiendo la colina
de la alhambra
meditando
delante de tu panteón
poniendo flores
y dejando salir
la angustia
que te da fuerza
para seguir adelante
y yo
partícipe
de tu intimidad
siento que en ti
alberga
la vida
jueves, 7 de abril de 2016
Qué me pasa, doctor
ojalá la belleza que envuelvo en tu silueta te llegara en forma de poema, de rayo de luz;
ojalá esta emoción que llena mi pecho tuviese la fuerza de detener el tiempo, el tuyo y el mío, y nos hiciera olvidar el lenguaje, y nos obligara a ser honestos sólo desde la mirada.
Ojalá bastase con compartir este entusiasmo, que la realidad no se impusiera,
y el encanto, de nuevo, no tuviera que volver a dormirse en mi boca.
lunes, 8 de febrero de 2016
Lo que construímos
lunes, 18 de enero de 2016
Sueños
Y de repente descubres a una tal Sara Herranz que hace los dibujos que tú siempre quisiste hacer, y dudas porque no sabes si es sólo cuestión de apariencia, de una especie de moda, una pose que se muestra al exterior y eso es lo que rechazas; pero por otro lado la idea es tan bella y podrías quitarle las barbas y las camisetas a rayas (malditos modernos) y darle tu enfoque propio, el filosófico y teatral; pero entonces te das cuenta de que tienes treinta y dos años y te preocupa descubrir que pensar en dejar de ser profesora te hace más ilusión que serlo; y te preguntas qué ganará: si la duda, si la espera, si la promesa, si el alcance, o la pobreza.I'm losing time, que, sin ningún tipo de pudor dice la Holzer; y yo también. Porque no paro, y sin parar no me descubro sino que cubro el atisbo que separa mi corazón de la mano que debería acariciarlo pero en su lugar mira a Kant mientras dice que a la razón no hay que ponerle alas sino plomo. Y tal vez me repita porque no tengo ideas que entrecrucen la belleza que habita en una sola frase, un solo mensaje que sea capaz de resumir todo un sentimiento; como esa obra de teatro, que en un momento hace que mi interior estalle y yo, como siempre, llore. Por lo que yo no sé decir, por lo que no sé expresar, por lo que no sé elegir.