domingo, 27 de marzo de 2016

Demasiada Confusión

El error
no es suyo, es de otros; pero ella siempre dice que la casa es cualquier sitio,
si hay amor...
A veces el miedo la persigue; no duerme.
A veces, las pesadillas son terribles, y no duerme,
se esconde
en la oscuridad.
 Allí no hay nada más
 que un rebaño
de ovejas negras.

He dejado que mi lobo se escape, acostumbrado como está a acampar a sus anchas en mi corazón, devorando cualquier sentimiento puro a su paso.
Ya no podía lidiar con la realidad y el espejo, me he rendido, y le he dejado salir. No quería herir a nadie, pero su aullido me ha dolido hasta  a mí. Siento que esté ahí, siento que exista, siento no poder expresar mis temores sin que él aparezca. Pero estoy intentando domestircarlo, y quisiera que estuvieras ahí para ver que puedo llegar a hacer que desaparezca; o, al menos, acostumbrarme a que esté ahí, no hacerle mucho caso, aprender sus costumbres, sus puntos débiles. Hermanarme con su negatividad y hacer de ella mi bandera. Expresarte así la paradoja de la vida, por qué a veces me asfixio y necesito salir, y cuando me rindo, vienes y acallas esa parte que no acepto, pero tú le tiendes la mano, y mi lobo, avergonzado, se aleja.

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