lunes, 29 de diciembre de 2014

Un grano de arena

Voy a hacerle caso a Schopenhauer, y por una vez no me voy a preguntar el por qué de mis ilusiones, tan olvidadas hasta hace nada. Por qué de repente si me hablan de un futuro (y un presente) esperanzador, soy capaz de imaginarlo y creerlo como cierto, como mío. Eso que antes se hacía tan difícil, y ahora simplemente tienes esa fe. A lo mejor tengo que darte las gracias a ti... a lo mejor sólo tengo que dármelas a mí misma. Y aunque fuese por ti, quiero usar ese impulso, ese instinto de vida como lo que me ayude a levantarme, arriba, va-lien-te.


Buscarse es bonito. Quiero escribir para no olvidar, a esta Elia que está bien y no tiene miedo. Que disfruta de la soledad y quiere llenarse, llenarse de sí misma, enamorarse de sí, gustarse, no depender de nadie para estar bien, ahora que por fin lo entiendo. Que lo mejor es estar sola y disfrutar de los regalos del camino, disfrutando primero de mí. No necesito que ese chico esté conmigo, no necestio que ninguno lo esté, sólo quiero dar lo mejor de mí, a mí y a los demás, y compartirlo. Lo demás, si tiene que llegar, llegará solo. Quiero explotar mi bienestar, el placer de mi cuerpo, y la esencia de mi alma. Quiero llenarla de mí, de la Elia que no tiene miedo, se sonríe, se besa, y, por fin, entiende. Desaparecen los reproches a los demás, los miedos, y la necesidad de comunicarlos a los demás, porque se adueña, y le gusta. Está bien. Nada es un drama. Es una suerte tener esta casa para mí sola, para mi disfrute, y dejar volar mi cabeza, minusvalorada hasta ahora. Hay mucho dentro que sacar, y le tiendo la mano, con el corazón, con la sonrisa, y sin expectativas. Quiero escribirme a mí sin esperar que nadie me lea, que nadie me entienda, que nadie me apruebe. Es por mí, y para mí, aunque desee... Porque desear no es necesitar, y sólo tengo que aprender a gestionarlo. Puedo desear a una persona, y no necesitarla para estar bien. Estoy bien. Me encanto en todos los sentidos. Soy guapa, lista, divertida, interesante, tengo mucho partido que sacarme, y lo sé. Y ya no quiero a la Elia que tiene miedo, me quedo con ésta que apuesta por mí, por nosotras, y quiere dejarse salir. Y no hay dolor en estas palabras ni un temor de fondo. Estoy yo, sola. Y estoy bien. Quiero pensar en mí.

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