domingo, 1 de junio de 2014

Para no olvidar

No debería escribir ni escribirte, pero algo tengo que hacer este domingo gris de mayo, estresada entre la vida que palpita dentro y la obligación de quedarme entre papeles que puede que algún día me sirvan para llenar clases, cumplir metas, y pagarme viajes.
Así que debo desterrarme y desterrarte. La vida es estupenda desde todos los ángulos, aunque viva en una pequeña ciudad con más huerta que cadáveres, aunque en ella se me caiga el mundo y yo tenga que levantarlo cada día para seguir creyendo, para seguir recordando que eso no soy yo. Por eso se lo prometo a tus ojos oceánicos, y sobretodo me lo prometo a mí.
Pues sí, no sé plantearme nada sin esta magia necesaria, y no basta con conocerla, hay que sacarla y aplicarla, no abandonar la esencia ni los propios sueños. Y me escribo para no olvidarlo.
Ahora sí, vuelvo a agachar la cabeza...

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