lunes, 27 de mayo de 2013

No es verdad... que no quiero querer más

Y parece que eres tú, en cambio,
el que nunca debe olvidar,
el que llegó de casualidad.
Pero no voy a analizar los aspavientos
ni las miradas vacías,
las tardes perdidas ni los gestos rotos.
Ahora que de golpe estás aquí,
que no puedo ni sé materializarte en palabras,
tendrás que conformarte
con que te abrace con las manos,
 con que te hable al oído,
con que la realidad sea más fuerte y más grande
de lo que nunca me podría imaginar.
Que no quiero pensar, que no quiero creer.

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