lunes, 20 de mayo de 2013

Bailo con Serpientes

Dejar de cantar para mí,
hombre de la pandereta.
Tienes que dejar de bailar para mí, Salma.
Y yo, un día de estos, tengo que abandonar la risa floja, la risa tonta
que me viene con viento gélido, mañanas sobrias,
y noches de vino blanco.
Un día de estos me va a delatar la sonrisa
entre saxofones y noches de museos.
Antes de que sea demasiado tarde, porque
algunos  ya se han dado cuenta
de que, últimamente, he empezado
a bailar con serpientes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario