domingo, 5 de mayo de 2013

Le Petit Mort

Siempre hay tiempo para mirar la lluvia desde la ventana, para abrazarse las piernas, y entrar en una melancolía constante y como forma de vida. Pero estoy mintiendo: no siempre hay tiempo. El tiempo no es eterno. Tiempo es lo único que tenemos, o no tenemos. No tiene sentido pararse, mirar atrás, dolerse del pasado. Por eso Nietzsche dice que esa es la peor venganza, la voluntad más horrenda: la que mira hacia atrás, a lo que ya fue. Y que lo hacemos como si fuese un deber, que somos adictos a mirar atrás. Pero tampoco se trata de hablar como los libros de autoayuda y decir que de un día para otro puedas cambiar todo aquello que no te gusta. No podemos cambiar de golpe, pero sí reaccionar, comenzar a mirar hacia adelante, combatir las cadenas imaginarias. "Mucha gente se cree que es un trabajo cualquiera, que paras a comer y se acaba. Pero esto dura las veinticuatro horas. Tengo que cogerlo todo y afrontarlo sobre la marcha. A veces la gente necesita un poco de ayuda. A veces la gente necesita que la perdonen...Pero, se puede perdonar a alguien. Eso es lo más duro. Que podemos perdonar. Es lo más duro del trabajo. Lo más duro de ir por la vida".
Todo va tan rápido, tan deprisa, para los que nos gusta mirar desde las gradas como Cicerón, analizar cada cosa que ocurre, el riesgo que existe en cada paso, que nos quedamos atrás. Porque queremos saber hasta el momento exacto en que se cometió el primer crimen, el primer extracto, el origen de la tragedia. No sabes por qué eres como eres, cuál es la causa de que pienses más de lo que vives, y necesitas poner fin al motín de tu mente, porque mientras te pierdes en esa maraña, tienes personitas cerca, las mismas que crees que son el origen de la tragedia, que estaban ahí y te la contagiaron, pero que hoy están los primeros para ayudarte a volar, a hacerte saltar cada día desde lo más alto, con ese único objetivo, que tú vueles cada día más arriba, que sepas que están contigo. Los mismos que ven, que saben que te has quedado atrás, que te estancaste porque no supiste avanzar, y que lo único que te salva, donde encuentras sentido, es en poder ayudar a los demás, en la belleza que encuentras y reconoces en las cosas, y en esa obra de teatro que cuenta contigo, donde eres la Muerte, le petit mort, y puedes acariciar la herida de otra persona, empatizar con su dolor y darle un beso de despedida para que al menos pueda irse en paz.

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